Brasil: Primera Planta de Etanol 2G de Todo el Hemisferio Sur

4 February, 2015 | By More

Por Bryan Boots MBA M.Sc.; Editado por Dra. Dora López PhD

No sólo en Latinoamérica sino a nivel mundial, Brasil ha sido y sigue siendo un líder en el campo de desarrollo e innovación de bioenergía renovable. La relación del país con la bioenergía comenzó en las primeras décadas del siglo XX y sigue hasta el día de hoy. Factores naturales de Brasil como su clima y geografía, permiten la siembra de muchas cosechas con alta potencia energética, siendo como único fin para uso de fuente de energía.

 

Brasil mas verde y mas amarilloLa alta energía encapsulada en estas cosechas se convierte en etanol, una forma energética mucho más pura y concentrada que se puede usar en los automóviles, camiones, y buses del país en vez de la gasolina o diésel. Casi el 90% de automóviles en Brasil están equipados para poder utilizar el etanol (autos flex).

 

Mientras que Brasil sigue en su rumbo hacia ser un país más desarrollado con el paso de cada año – las estadísticas indican que la clase media en Brasil ha crecido de un 15% de todo el país al principio de los años 1980, a casi 40% en el actual año – está claro que el petróleo no será suficiente para satisfacer todas las necesidades energéticas del país a un precio al alcance para la mayoría. Por lo tanto, se han comprendido la necesidad de hacer uso de la bioenergía en Brasil, no sólo por razones ambientales sino también para poder mantener su crecimiento económico y aumento en los estándares de vida.

 

En Brasil, algunas de las cosechas que más se utilizan para producir etanol para uso combustible incluyen la caña de azúcar y eucaliptus, siendo sembrados especialmente para generar energía. Debido al inmenso sector agrícola del país, también se producen muchos desechos orgánicos que ahora se están siendo utilizados como fuente energética.

 

En septiembre del 2014, Brasil demostró su compromiso continuo con el campo de bioenergía renovable con la inauguración de una planta de etanol celulósico, Bioflex 1. Los procesos de etanol celulósico también se conocen como la “segunda generación” o “2G” de producción de etanol, y esta planta es la primera de su tipo en todo el hemisferio sur.

 

La construcción de la planta, Bioflex 1, se inició a principios del 2013 y fue inaugurada en septiembre del 2014. La planta se ubica cerca de la ciudad de São Miguel dos Campos en el estado de Alagoas, por el nordeste de Brasil a casi 1500 kilómetros de São Paulo. Bioflex 1 cuenta con capacidad productiva de más de 80 millones de litros anuales de etanol (~ 20 millones de galones), y fue desarrollada por la compañía Brasileira de biotecnología industrial GranBio.

 

GranBio invirtió unos 350 millones de reales (aproximadamente $220 millones de dólares) en llevar a cabo el proyecto, y la planta esté dentro de las más modernas en utilización de nuevos estándares para producción sustentable de bioenergía en Brasil.

 

Bioflex 1 utiliza desechos orgánicos para convertir biomasa en energía que se puede utilizar como combustible. En el caso de la Bioflex 1, en vez de usar cosechas vírgenes de caña de azúcar, la planta utiliza desechos de caña de azúcar y de paja para producir etanol. El uso de desechos orgánicos aumenta la sustentabilidad de la cadena de suministro para este tipo de bioenergía en Brasil, ya que para producir etanol no tienen que sembrar nuevos terrenos. Además, por no tener que crear nuevas plantaciones de alta energía como la caña de azúcar, permite que siga existiendo más terreno para siembra de cosechas alimentarias. En el caso de GranBio, la planta también está equipada para poder usar un tipo de caña de azúcar especialmente creado para uso energético. Esta caña, llamada caña energética, produce hasta tres veces más energía por hectárea planteada, en comparación con la tradicional caña de azúcar. La caña energía también se puede sembrar en terrenos degradados, donde típicamente cosechas no sobrevivirían a las malas condiciones de suelo.

 

En el 2013, GranBio adquirió una posición de 25% de la compañía estadounidense American Process Inc. (API). API desarrolla nuevas tecnologías para procesos de producción de etanol a través de los azucares. La parcial adquisición de esta compañía por parte de GranBio les dio acceso a tecnologías propietarias de API, las cuales aumenta la eficiencia de sus procesos productivos.

 

La compañía danesa Novozymes provee las enzimas necesarias para convertir la fibra de los desechos a azucares, y los azucares al etanol. La Bioflex 1 también hace uso de Proesa, tecnología propietaria de la compañía italiana de biotecnología Beta Renewables. Según declaraciones por Beta Renewables, su tecnología logra producir etanol más barato que el petróleo o que el etanol tradicional de primera generación. Según datos de la compañía, el etanol producido con tecnologías de la segunda generación puede costar unos $70 dólares por barril (equivalente), en comparación con el precio promedio por barril del petróleo en el 2014 de $95 dólares por barril. El efecto de la caída del precio del petróleo será discutido posteriormente.

 

GranBio compone parte de un portafolio de inversiones del holding multinacional Gran Investimentos SA de la familia Brasileira Gradin, el cual prevé un gran futuro para las nuevas tecnologías de bioenergía. La empresa fue fundada en el 2011, con una inversión mayoritaria de Gran Investimentos, y con otra inversión minoritaria del banco Brasileiro de inversiones, BNDES.

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Category: Bioenergía: Biomasa, Biocombustibles y Biogas

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