Crisis del sector de bioetanol Brasileño: Lecciones para América Latina

20 March, 2015 | By More

Por Dra. Silvia Palma-Rojas PhD; Editado por Dra. Dora López PhD

Brasil es reconocido por tener unos de los programas de bioetanol más grandes y exitosos a nivel mundial. La introducción del Programa Nacional de Bioetanol (Proálcool) en la década de los 70s y el soporte del gobierno a la cadena de proveedores y al sector de caña de azúcar en sus primeras décadas, motivó varios esfuerzos tecnológicos en su cadena productiva e introdujo el bioetanol hidratado para su uso en vehículos movidos exclusivamente con bioetanol. En consecuencia, Proálcool estimuló el desarrollo de tecnologías exclusivas para el uso del biocombustible y posteriormente de tecnología Flex capaz de operar con cualquier mezcla de bioetanol anhidro hasta un 100% de etanol hidratado. Desde 2009, más del 90% de los carros de ciclo Otto nuevos registrados en el país son de tecnología Flex.

A pesar de ese contexto positivo, en los últimos cinco años el sector sucro-energético se ha declarado en crisis, observándose un ambiente inseguro para la inversión privada, lo que ha resultado en una producción y consumo inconstante. Como muestra la figura 1b, el año con mayor nivel de producción fue 2008, presentando una reducción de 6% en 2009 y una pequeña recuperación en 2010. La producción de bioetanol en el 2011 disminuyó 17%. En 2012 aumentó 2% y en 2013 presentó un crecimiento de 19%.

Fig1 crisis etanol Brazil

Figura 1 – Serie histórica del (a) consumo y (b) producción de etanol en Brasil Fuente: Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento (MAPA), UNICA

Si se observa el lado de la demanda de bioetanol (Figura 1a), los años con mayor consumo fueron 2008 y 2009. Periodo donde el 66% de los carros Flex usaban bioetanol. En 2010, la demanda comenzó a presentar un comportamiento de reducción continua que duró hasta el 2012. Para el 2014 se dio una recuperación del 5% en comparación al nivel de consumo de 2009. Esa recuperación se minimiza cuando se contempla un crecimiento de nuevos vehículos de ciclo Otto de aproximadamente 17% en ese mismo periodo, donde 90% de ellos usan tecnología Flex. De acuerdo con la Unión de la Industria de Caña de Azúcar (UNICA), en el período de 2009 a 2012, el consumo de gasolina creció 60%, mientras que el consumo de bioetanol hidratado cayó 40%, igualmente, su demanda cayó 21% de 2009 a 2014.

Este escenario es el resultado de una combinación de factores como la política de congelamiento de los precios de los combustibles fósiles, la exención del impuesto (CIDE) sobre la gasolina y diésel desde 2012, la reducción de la mezcla de bioetanol anhidro con la gasolina de E25 a E20 durante el periodo de 2011 a 2013, la baja productividad agrícola en las últimas zafras y la falta de inversión en el sector y en la infraestructura de logística.

Antes del año 2008, la cantidad de caña de azúcar para la producción de bioetanol o azúcar era en porcentajes muy similares. En el período de 2008-2009, esa cantidad creció para el bioetanol y actualmente la proporción de caña de azúcar volvió a ser similar para ambos productos. Cabe destacar que en Brasil, en general, el 70% del bioetanol es proveniente del jugo de la caña y solamente el 30% de la melaza. Por lo tanto, la decisión de usar el jugo de la caña para la producción de bioetanol depende en gran parte del costo de producción y de su precio de mercado relativo al precio internacional del azúcar.

En la misma forma, la productividad agrícola es importante para el total de costo de producción del bioetanol, pues 60% de él depende del costo de la caña de azúcar. Laalta productividad agrícola, característica del sector sucro-energético brasileño, comenzó a caer desde el 2009, presentando una leve recuperación en los últimos años.

En cuanto el precio de la gasolina se mantuvo relativamente fijo desde 2009, el precio del bioetanol hidratado presentó una tendencia creciente. Como resultado, el uso del biocombustible ha perdido su espacio entre los consumidores debido a que la paridad técnica bioetanol-gasolina ha superado el 70% en la mayoría de los Estados brasileños. Por ejemplo, en los dos primeros meses de 2015, solo 5 Estados contaban con una relación menor al 70% (São Paulo, Goiás, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y Paraná) y en los demás teóricamente no fue económicamente favorable usar el biocombustible.

Otro aspecto importante relacionado con la crisis del sector fue la decisión del gobierno de reducir la mezcla de la gasolina de E25 a E20 en 2011. Solamente a finales de 2013 la mezcla volvió a E25 y por negociaciones entre el gobierno y el sector la mezcla subirá a 27% mediados de marzo de 2015.

Debido a ese panorama, a inicios de 2015, el sector se reunió y estableció los factores necesarios para su recuperación. Entre ellos están:

  • Medidas que garantizan la justa remuneración del bioetanol a sus productores, vía políticas transparentes de precios públicos, que recuperen el equilibrio económico-financiero de su industrialización;
  • Medidas que posibiliten rescatar la productividad de los cañaverales, perjudicados por la falta de inversión, además de las grandes pérdidas debido a factores climáticos en las últimas cuatro zafras;
  • Definir el papel real del sector en la matriz energética brasileña y en las regulaciones del mercado de combustibles, con una expectativa clara y transparente de la producción del bioetanol;
  • Inversión en tecnología, por parte de la industria automotora, que aumente la eficiencia del bioetanol en los motores Flex;
  • Inversiones públicas para el crecimiento del sector, buscando recuperar la participación porcentual en el PIB nacional;

En síntesis, la experiencia del programa brasileño de bioetanol muestra a los formuladores de políticas públicas de América Latina, la importancia de un ambiente estable y transparente para que el sector privado pueda tomar la decisión de invertir con seguridad y confianza en biocombustibles y, de la misma manera, en cualquier otro tipo de energía renovable. El sector privado necesita directrices y un horizonte definido por el gobierno para establecer sus estrategias de mercado. Por lo tanto para transformar la estructura económica actual – favorable al uso de energías fósiles – por una economía basada en energías renovables, es necesario el compromiso de todos los agentes económicos para hacer el uso de energías renovables competitivo y atractivo para grandes inversiones en toda su cadena productiva.

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Category: Bioenergía: Biomasa, Biocombustibles y Biogas

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