Crecimiento Verde: Disparidades en la implementación entre Latinoamérica y la UE

17 July, 2016 | By More

Emilie D’Amico and Agnes Medinaceli Baldivieso

 

Abstracto: Este artículo explica el concepto de crecimiento verde y cubre los principales objetivos de contabilidad verde. Luego, se sumerge en Latinoamérica y Europa, y discute el estado de implementación de la contabilidad verde, las diferencias que se encuentran en ambas regiones y cuestiona el rol que la cooperación para el desarrollo hace para que su uso integrado.

 

HorusIIEn un mundo donde la población sigue creciendo, los esfuerzos globales para mejorar los estándares de vida y fomentar desarrollo implican una re-evaluación de cómo las economías pueden crecer de forma más amigable y sostenible con el medio ambiente. Para formular políticas económicas y de desarrollo que aseguren prosperidad a largo plazo, amenazas a la naturaleza como la contaminación de aire y agua, degradación de suelos, cambio climático, pérdida de biodiversidad, agotamiento de agua y poblaciones de peces, tienen que ser contabilizadas. La mayor parte del tiempo la explotación insostenible de sólo un tipo de un recurso natural es rápido y resulta en otros daños ambientales de larga duración, si no son irreversibles.

 

Sin embargo, estas prácticas usualmente son toleradas porque contribuyen al crecimiento económico de un país. Por ejemplo, convertir bosques en tierras para agricultura o ganadería incrementa el producto interno brutto (PIB) en el corto plazo, pero simultáneamente causa daños ambientales como emisiones de carbono, pérdida de biodiversidad, degradación de suelos y contaminación de aguas, lo que puede afectar de forma negativa al crecimiento económico en el largo plazo. Parte del problema se encuentra en la forma tradicional de medir el ingreso nacional, el cual no refleja cuán sostenible es el crecimiento. Proporcionar ese tipo de información es la función fundamental de las cuentas ambientales, y extender su uso es de central importancia para monitorear y evitar los efectos negativos que las prácticas dañinas tiene con el ambiente.

 

¿Qué es el crecimiento verde y porqué contabilidad verde?

 

Desde la Conferencia de Rio en 1992, foros internacionales sobre el medio ambiente se han pronunciado por la adopción de un crecimiento económico más sostenible y han promocionado la adopción de la contabilidad verde. En particular, se identificó la contabilidad verde como un instrumento central para alcanzar el crecimiento verde durante la Conferencia Rio+20.

 

El concepto de crecimiento económico fue introducido por primera vez, 26 años atrás, por Michael Colby, en un working paper del Banco Mundial.[1] Sin embargo, sólo recientemente el término ha ganado relevancia global. Confrontado por la ausencia de una definición oficial de crecimiento verde, este artículo lo define como el medio de promover crecimiento económico y desarrollo, mientras se asegura el uso eficiente y sostenible de los recursos naturales. Los indicadores de crecimiento verde, comparado a sólo concentrarse en ingresos económicos, son más complicados de obtener porque embarcan dos diferentes dimensiones: la económica y la ambiental. Como consecuencia requiere de instrumentos adecuados, que puedan informar autoridades y ayudarles a diseñar, monitorear y evaluar políticas públicas. Este es el propósito de los indicadores ambientales y las nuevas medidas de crecimiento.

 

Durante los últimos años, indicadores y metodologías universales han sido desarrolladas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y las Naciones Unidas (NU) respectivamente. Sin embargo, no todos los países han encontrado los incentivos para implementarlos y por lo tanto el progreso hacia una economía verde es todavía muy incipiente. La contabilidad ambiental constituye una alternativa que podría encajar de mejor manera con la especificidad de cada país. Consiste en complementar el sistema nacional de cuentas con cuentas ambientales que miden las reservas de activos naturales, el nivel de emisiones contaminantes, contaminación de agua, y la producción de residuos causados por actividades económicas. También se concentra en transacciones económicas (impuestos y protección de gastos) relacionadas con el medio ambiente, en varios sectores de la economía. Por lo tanto, ayuda a las autoridades a evaluar de mejor forma las presiones ambientales y el impacto de los patrones de producción sobre el medio ambiente y gestionar el capital natural de forma más eficiente.

 

Además, la contabilidad ambiental tiene como objetivo organizar y medir datos ambientales para que sean integrados fácilmente con los datos económicos, a veces hasta llegando a ofrecer una valoración monetaria. Este ejercicio permite el desarrollo de indicadores y medidas económicas ajustadas, como el PIB Verde, que pueden combinar en una sola medida el ingreso nacional como también el uso de recursos naturales y la respectiva contaminación.

 

Un hito en una mejor contabilidad del medio ambiente fue alcanzado en 2012 cuando la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas adoptó el Sistema de Contabilidad Económica y Ambiental Integrada (SCAEI) como un estándar estadístico internacional. El SCAEI proporciona reglas y tablas de contabilidad para juntar datos estadísticos que son internacionalmente comparables, y para la derivación de indicadores que monitorean las conexiones entre la economía y el medio ambiente.[2] El SCAEI se expandió progresivamente para atender las especificidades de agua, energía, pesca, agricultura, tierras y ecosistemas. A pesar de que existe un marco común para la compilación y medidas, las cuentas ambientales son producidas desigualmente alrededor del mundo. Países de la Unión Europea los han implementado de forma sistemática, pero muchos países Latinoamericanos, entre otros, no han seguido el mismo camino.

 

Disparidades en la implementación entre Latinoamérica y la UE

 

Los países europeos son pioneros en la implementación de cuentas ambientales nacionales. Actualmente, todos los miembros de la Unión Europea producen estadísticas ambientales extensas sobre emisiones de aire, flujos de material e impuestos ambientales para complementar las cuentas nacionales tradicionales. Por otra parte, gracias a la regulación de las cuentas ambientales y económicas europeas en 2011, la disponibilidad de estadísticas nacionales han permitido el desarrollo y la armonización de una contabilidad verde a nivel de la Unión. Hoy en día la Comisión ofrece cuentas verdes agregadas para la región y ha creado indicadores ambientales regionales, como ser la huella de carbono. Este marco europeo es clave para alcanzar los objetivos para la Estrategia Europea 2020 de crecimiento verde. La producción regular de tres cuentas adicionales será obligatoria a partir de 2017, lo cual requiere un refuerzo de las capacidades nacionales de los institutos de estadística. Más importante aún, el próximo paso fundamental para los países europeos es usar estos logros para implementar políticas dirigidas hacia un crecimiento verde.

 

En Latinoamérica la cooperación intergubernamental sobre la agenda ambiental ha sido establecida por la Iniciativa Latinoamericana y Caribeña para el Desarrollo Sostenible (ILAC), creada por el Forum de Ministros de Ambiente de Latinoamérica y el Caribe en 2002. ILAC ha facilitado la adopción de indicadores ambientales en común a nivel regional, con una metodología estándar de compilación. Lo que significa que los esfuerzos para elaborar instrumentos adecuados ha estado presente. Sin embargo, la mayoría de los países todavía no han integrado al medio ambiente en sus cuentas nacionales oficiales. No obstante, este problema es muy relevante para la región. Una parte notable de las actividades económicas dependen en la explotación de recursos naturales, lo cual usualmente tiene consecuencias dañinas, como ser agotamiento de bosques o la contaminación de lagos y ríos por actividades mineras. Sólo en 2014 varios países en Sud América experimentaron un incremento asombroso de deforestación en la Amazonía del 120%.[3]

 

Entre los obstáculos técnicos para desarrollar cuentas ambientales se encuentra la falta de recursos humanos y financieros, la baja calidad y disponibilidad de datos, y la falta de coordinación institucional.[4] Colombia y México sobresalen del grupo por haber desarrollado cuentas ambientales extensas y sistemáticas. Sus institutos de estadística proporcionan cuentas de agua, minerales, energía y emisiones, bosques, flujos de material, gastos relacionados a protección ambiental, biodiversidad y transporte. Además, México compila regularmente un indicador verde del PIB. Sin embargo, estas son iniciativas individuales y no existe una acción colectiva que se haya tomado a nivel internacional para integrar su uso.

 

¿Acaso la cooperación internacional es la solución?

La cooperación para el desarrollo ha tomado acciones para llenar este hueco. El programa de la Contabilidad de Riqueza y Valorización de los Servicios de Ecosistemas (WAVES, por sus siglas en inglés) ha sido establecido para apoyar gobiernos nacionales en la adopción y desarrollo de cuentas de capital natural en combinación con las cuentas económicas tradicionales. Se trata de una plataforma global para entrenar y compartir información, con el objetivo de construir un consenso global. Esta asociación global liderada por el Banco Mundial ha demostrado que las cuentas ambientales pueden influenciar positivamente las políticas. En países como Guatemala y Colombia las cuentas de bosques han informado a las autoridades sobre el grado de la tala descontrolada, y como consecuencia Guatemala ha adoptado la Estrategia Nacional para Producción y Uso de Leña. El proyecto de Economía de Ecosistemas y Biodiversidad (TEEB, por sus siglas en inglés) ha hecho un esfuerzo similar ofreciendo una valoración monetaria precisa de los recursos ambientales para el desarrollo de cuentas satélites ambientales.

 

No obstante, la región todavía enfrenta desafíos sustanciales. No existe un cuerpo supranacional que haga cumplir la adopción de éstas políticas en todos los países. Tampoco parece ser que la solución esté basada en la cooperación internacional. La cooperación para el desarrollo puede sin duda permitir el intercambio de información y la creación de capacidades, pero no puede reemplazar la disposición política doméstica necesaria para la implementación de la contabilidad ambiental y la fomentación de crecimiento verde a nivel nacional.

 

Para este fin, actores públicos y privados necesitan incentivos. Los impuestos ambientales y los mercados de externalidades pueden levantar los intereses empresariales y empujarlos a que adopten un comportamiento más sostenible, haciendo que la preservación ambiental no sea únicamente moral, pero que sea una selección económica racional. Sin embargo, lo que realmente se necesita es un cambio drástico en la mentalidad en todos los sectores de la población acompañada de una nueva estrategia para crecimiento. Los actores principales en una economía necesitan reconocer que tomar cuidado del medio ambiente puede incluso promover el crecimiento económico. Actualmente, las políticas ambientales son percibidas como altamente costosas y dañinas para el crecimiento y como consecuencia las autoridades se mantienen reacias a implementarlas. Por lo tanto, si no hay cambios en la mentalidad, las economías seguirán creciendo sin tener en cuenta al medio ambiente. Un mero cambio de perspectiva podría potencialmente mejorar el escenario. Como el reporte de “Better Growth, Better Climate” (Mejor Crecimiento, Mejor Clima)[5] afirma, países con diferentes niveles de ingreso pueden encontrar oportunidades económicas en el crecimiento verde. Una evaluación apropiada, con instrumentos adaptados para controlar, ayudaría a que puedan evaluar y perseguir un crecimiento verde.

 

Aprendiendo de otros y tomando en cuenta a la juventud.

 

La adopción de la contabilidad verde es fundamental para lograr un crecimiento económico sostenible en Latinoamérica y en Europa. La cooperación y los incentivos, aunque necesarios, no son suficientes para implementar la contabilidad verde de forma sistemática en todos los países. La experiencia en UE demuestra que un fuerte impulso de contabilidad ambiental a nivel regional es deseable para Latinoamérica y podría inclusive constituir un paso más para la integración regional. Además, resalta el rol fundamental de las prioridades nacionales y de la necesidad de un compromiso de todos los sectores de la economía para alcanzar sostenibilidad. En este sentido, la opinión pública bien informada puede jugar un papel central en la formación de la agenda política y en llamar la atención de los líderes. En particular, la juventud es el grupo que está a cargo de tomar pasos hacia un crecimiento más verde. Por lo tanto, es de suma importancia hacer que los jóvenes profesionales, tanto en Latinoamérica como en Europa, tomen conciencia y que reciban las herramientas indicadas para tomar acción. Cómo se define el crecimiento verde, qué es lo que puede alcanzar y saber qué medidas son necesarias, puede influenciar de forma positiva las decisiones que los futuros líderes tomarán. Esta no es una tarea fácil. Requiere del involucramiento de una amplia gama de actores para preparar a las nuevas generaciones, promoviendo actividades educacionales que aumenten la conciencia.

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

[1] Colby, M. The Evolution of Environmental Paradigms of Environmental Management in Development. Strategic Planning and Review Department Working Paper WPS313. Washington D.C.: World Bank, November, 1989.

[2] System of Environmental-Economic Accounting (SEEA). http://unstats.un.org/unsd/envaccounting/seea.asp (Acceso marzo 28, 2016).

[3] Majluf, F. Cuentas Ambientales en los Países de Ámerica Latina y el Caribe: Estado de Situación. Santiago: ECLAC, 2003

[1] Colby, M. The Evolution of Environmental Paradigms of Environmental Management in Development. Strategic Planning and Review Department Working Paper WPS313. Washington D.C.: World Bank, November, 1989.

[2] System of Environmental-Economic Accounting (SEEA). http://unstats.un.org/unsd/envaccounting/seea.asp (accessed March 28, 2016).

[3] Miroff, N. South American commodity boom drives deforestation and land conflict. https://www.washingtonpost.com/world/the_americas/south-american-commodity-boom-drives-deforestation-and-land-conflicts/2014/12/31/0c25e522-78cc-4075-8b21-31bcc3e0fddb_story.html Washington Post. (Acceso marzo 26, 2016).

[4] Majluf, F. Cuentas Ambientales en los Países de Ámerica Latina y el Caribe: Estado de Situación. Santiago: ECLAC, 2003.

[5] The Global Commission on Global Climate. Better Growth, Better Climate: The New Climate Economy Report. Washington D.C.: New Climate Economy, 2014.

Category: Renovables, Eficiencia Energética y Medio Ambiente

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